Ni la necesidad ni el deseo, tan sólo el amor por el poder es el demonio de la humanidad. Puedes darles todo a las personas -salud, alimento, abrigo, diversión-, pero siguen siendo infelices y caprichosas, porque el demonio espera y espera; y debe ser satisfecho. Quítales todo, pero complace a este demonio, y entonces será casi feliz, tanto como lo pueden ser los hombres y los demonios.
Nietzsche, "El amanecer del día".